Por: Zulay Riascos
“Somos calentura no es solo “calentura”, es un subtexto para hablar del ímpetu de estos tiempos; la crueldad e injusticia contrastada con el poder y
la fuerza que se vive en el pacífico colombiano”.
El pasado 25 de septiembre se realizó el conversatorio auspiciado por Cimarrón Producciones, en donde Jorge Navas director de la película “Somos Calentura”, Steven Grisales productor y Rocca realizador de la música original, expusieron las múltiples capas que tejen esta historia, lo cual hacen reafirmar la narrativa implícita de Somos Calentura.
Hay que hablar del imaginario colectivo y el imaginario negativo de la sociedad colombiana. El cual afirma que la región del pacífico es una de las zonas más omitidas para el estado y los colombianos en general, una zona estereotipada, discriminada y lastimada por la violencia, la desigualdad social y económica. Sin embargo, al llegar a Buenaventura se ve una realidad alterna, los rostros de los bonaverenses reflejan abundancia de cultura, espíritu, raíces, folclor, sabor y esencia.
Son tiempos de violencia social, corrupción y criminalidad, son tiempos en los que el cine colombiano aflora esa realidad latente, entonces, surge el interrogante de ¿qué está pasando con la realidad de nuestra población a través del cine? a menudo las problemáticas del país se camuflan en el deporte, el arte y la cultura, convirtiéndose en una “cortina de humo” que cada día se nubla más. Somos Calentura muestra cómo en un mundo corrupto, prevalece el baile como denuncia, como dolor, es un medio libre y auténtico para poder ser, aún conociéndose las dificultades y amenazas de la realidad.
Así que, ¿Qué pasa con el cine colombiano y más con el cine que habla de la población afro o maneja un contenido étnico?. Son escasas las obras audiovisuales que presentan a un personaje afro como protagonista y sobre todo sin ser minimizado. Heny Cuesta preguntaba en el panel ¿cuál es la representación de lo afro en los medios de comunicación? ¿cómo nos representan y que se ha visto?, la respuesta a ello, puede comenzar por los personajes en esta película, hay un subtexto que habla de apartar esa representación repetida, de el afro como sinónimo de maldad, criminalidad  muerte y miseria. En Somos Calentura los jóvenes afro son sus propios héroes, y los héroes locales que el pueblo necesita. Al hacer que el pueblo se refleje en los personajes, sintiéndose identificados sin verse transgredidos.
Por esta razón esta película puede ser el preámbulo de “contemos bien esas historias” porque es contar esas historias con sensibilidad, sin intromisión, dejando una introducción para la posteridad del cine afrocolombiano.
Así que lo implícito en la película, muestra la intención de desmitificar el discurso de “los negros solo sirven para bailar” porque, si bien es una historia sobre jóvenes afro que bailan, también es una historia que alienta la razón del ¿por qué la danza es tan importante en el pacífico?. No solo es un hobbie, entretenimiento o una excusa de sábado por la noche, la danza es una forma de lenguaje, tradición e identidad; la danza en el pacífico es una herramienta para comunicar y manifestar las problemáticas sociales y económicas que existen en la región. “el pueblo no se rinde carajo, el pueblo se respeta carajo”. Es herencia, pasión, arte y se toma en serio, con admiración y fervor, es una de tantas formas de escapar por algunos minutos de la realidad pero también de hacer algo al respecto.
Otra de las narrativas implícitas de la película, es la intención de contar la historia a través de la música, Rocca hace un interesante trabajo al mezclar música ancestral y tradicional del pacífico, con nuevos ritmos digitalizados propios de la sociedad afrocolombiana actual, Rocca afirmaba que “la intención de esos ritmos es: no sólo ambientar una escena, sino que también es contextualizar la actualidad y a el espectador, haciendo así que al escucharlo sienta el olor de puerto, de humedad, del pacífico!”.
Para concluir, Somos calentura es un breve recuento de lo que se está viviendo en el pacífico colombiano, nuevos ritmos, nuevas voces que cuentan las penurias y alegrías, la angustia, y la realidad a través de un solo elemento, el baile. “Es un registro de algo muy poderoso que está pasando. son fusiones estéticas y musicales. ES UN MOVIMIENTO CULTURAL. Pero que en años o siglos se podrá llamar tradición” afirma Steven Grisales.
Por consiguiente, no se puede pretender que la película muestre las múltiples realidades complejas que existen en Buenaventura y todo el pacífico, al contrario deja cabida al inicio de un nuevo cine afrocolombiano.
Para finalizar, el papel femenino en “Somos Calentura”… será una brecha para un próximo diálogo.

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