abril 18, 2022

Francia Márquez o la política plebeya

El pasado 13 de marzo el país reconoció a Francia Elena Márquez Mina (Francia, en adelante) como una figura política de relevancia nacional, a ella que lleva casi toda su vida poniendo su cuerpo, alma y voz frente a la injusticia social. Francia, sin una maquinaría política ni millonaria financiación, y compitiéndole al político de izquierdas más exitoso de la historia reciente, obtuvo una votación que superó a la mayoría de los políticos colombianos. Esto sucedió en el marco de las consultas por las candidaturas presidenciales, donde competían los perfiles políticos de exalcaldes de grandes ciudades, senadores y exministros, todos ampliamente reconocidos como grandes electores.

Lo anterior es un hecho inédito e histórico, pues pocas veces –acaso nunca– hemos atestiguado de manera tan visible el ascenso político-social de una persona que represente lo que Francia representa como mujer, afrodescendiente, líder social, proveniente de la ruralidad, ambientalista, feminista, antipunitivista y defensora de un modelo de desarrollo alternativo bajo la consigna de ‘vivir sabroso’. Todo ello lo personifica Francia como abanderada de los sectores fundamentales pero excluidos de la sociedad colombiana, a quienes equivocadamente se les ha tildado de ‘minorías’, tratándose de las mayorías sociales de un país que les ha dado la espalda históricamente.

SU LUCHA, MUCHAS LUCHAS

Como contraparte se advierte un modelo de sociedad que sistemáticamente le niega ese ‘vivir sabroso’ a esas mayorías que tan asiduamente han padecido la falta de una representación propia y genuina. Patriarcado, racismo, elitismo, centralismo, extractivismo y militarismo son algunos de los repertorios ideológicos que recomponen este modelo de exclusión contrario a la diversidad social, política, regional, cultural y étnica, que con la incursión de Francia en el recuadro político queda en entredicho. La excandidata presidencial, y actual fórmula vicepresidencial del más opcionado de los contendientes, encarna toda una agenda restaurativa de la justicia social que avanza hacia la garantía de derechos, según ella misma lo ha recalcado, y que propende a la superación de la exclusión en la sociedad colombiana a fin de lograr la inclusión de toda la diversidad del país.

Lo dicho es tanto más importante, si cabe, cuando se aprecia cómo se ha desarrolló el proceso político de Francia y cuál es su plataforma. Mientras lo usual en la política es la exaltación de un líder salvador y único, ella presenta una propuesta que auténticamente nace de lo colectivo, esto es, su mensaje es ancestral y comunitario, salido de las comunidades de base que reclaman por su exclusión histórica y estructural. ‘Soy porque somos’ es el nombre que recibe el movimiento liderado por Francia, pero también comporta su filosofía de construcción colectiva en, con y para las poblaciones menos favorecidas y atropelladas por las más miopes versiones de ‘desarrollo’.

EL CAMINO: CUESTA ARRIBA Y CON OBSTÁCULOS

Observar a Francia nos ilustra, como pocas expresiones lo hacen, el país que hasta ahora hemos construido. Durante las primeras etapas de la campaña, los grandes medios de comunicación masiva resolvieron ignorarla, prefiriendo centrar su atención en candidaturas oportunistas dedicadas a exaltar los mismos rostros de siempre, quedando éstas, finalmente, relegadas en su justa irrelevancia política y representativa. Así, pues, mientras los medios tradicionales cubrían rencillas y componendas políticas, peleas de chismes y alianzas endebles, Francia se instaló en el debate público a través de otras mediaciones, como las redes sociales, con el mensaje que estábamos esperando los y las jóvenes que queremos un país mejor para todo el mundo.

Eventualmente, cuando su contundente presencia ya no pudo ser mediáticamente ignorada, vinieron las descalificaciones racistas, sexistas y clasistas. Sin embargo, a quienes le achacaban una falta de experiencia política, ella respondía que se complacía de carecer de toda  experiencia en ‘política de muerte’.

Francia, según ella misma se define, es una mujer racializada de la ruralidad que se vio instada a asumir desde muy joven el liderazgo en su comunidad. Hace poco circuló una pieza audiovisual donde se ve a la actual candidata vicepresidencial, a sus escasos 14 años de edad, denunciando sin ambages la crisis padecida por la comunidad caucana de la vereda de Yolombó por el incumplimiento de las compensaciones acordadas con la corporación CVC tras la construcción del embalse la Salvajina en el río Ovejas. Ese tipo de episodios son los que caracterizan a una historia de vida atravesada por el compromiso comunitario que ninguna campaña puede fabricar y el oportunismo político no puede emular.

HACIA DÓNDE VA FRANCIA

No huelga reiterar que el punto al que ha llegado la lideresa es diciente sobre la historia de las comunidades que hacen a las mayorías de este país. La figura de Francia vindica un proceso de reconocimiento y empoderamiento de esa gran parte de la población, representa la necesidad de construir una democracia acabada e incluyente para y desde el cuidado de la vida en todas sus formas, gestando así un proceso de reconciliación entre los habitantes de la nación pero también entre ellos y la tierra, la naturaleza y la riqueza de su geografía diversa. Este es el comienzo de una revolución en la mentalidad de una Colombia que está llamada a mirarnos a los ojos a todos y tratarnos con dignidad.

No me atrevo a ningún pronóstico electoral. Creo en la palabra de Francia, creo cuando nos dice que no se trasnocha por tal o cual cargo, creo en que lo que le preocupa es que el país no cambie y se mantengan intactas las mismas situaciones inaceptables para una sociedad que aspira a percibirse como democrática y justa. La política, tal y como ha sido ejercida tradicionalmente, nos ha enemistado y maltratado, mas ahora emerge una líder que nos invita a reconciliarnos con una nueva forma de participar políticamente para responder a las necesidades que tenemos la mayoría. Será ahora o en el 2026, pero seguramente será al amparo de su abrazo ancestral como parte fundamental del proceso.

Por: Santiago Monsalve

Cimarron Producciones

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