Angela Davis Inspiración y Resistencia

noviembre 2, 2021

 inspiración y resistencia 

Gracias a su potente voz y su pluma iluminadora, Angela Davis es considerada hoy un símbolo fundamental en la lucha antirracista y el afrofeminismo a nivel mundial. Cuando el mundo piensa en ella, la imagen que refleja aún es la de aquella Black Panther insurgente de pelo afro de los años 70 que está siempre dispuesta para luchar por los menos favorecidos y lista para guiar a las masas hacia la lucha. Pero su cautivadora y enérgica trayectoria va más allá del simbolismo subversivo y su estética afro revolucionaria. Hoy, en Cimarrón Producciones, queremos recordarla como fuente de inspiración y resistencia. 

Hija de una profesora de escuela y un mecánico, Angela Davis nació en medio del turbulento estado sureño de Alabama de los años 40. “Dynamite Hill” (Colina Dinamita), donde residía con su familia, era el hogar de miles de familias afroamericanas asaltadas por el Ku Klux Klan, así que desde pequeña vivió en carne propia la segregación racial, la brutalidad policial y el supremacismo blanco. 

A los 14 años, gracias a una beca, viajó a Nueva York para estudiar en una escuela progresiste en Greenwich Village. Es allí donde un nuevo mundo se abre ante sus ojos: Davis conoce el socialismo y se deslumbra con la idea de una revolución comunista en Estados Unidos. 

Es en ese entonces cuando Angela comienza a comprender que la opresión de los pueblos negros y el racismo están enmarcados en un contexto capitalista a nivel mundial y todas aquellas expresiones y manifestaciones racistas que contempló desde que era una pequeña niña en Dynamite Hill eran el resultado de un “sistema despiadado”, como lo manifiesta Davis en su autobiografía, que logra mantenerse vigente promoviendo la competitividad, el rencor y la opresión social de un grupo por otro. 

Luego de unirse a una organización juvenil marxista-leninista llamada Advance, Angela logró viajar a Europa —cuna de intercambio de ideas revolucionarias que compartió con otros jóvenes— y estudiar Filosofía en la Universidad de Frankfurt. 

El álgido clima político en el que se ubicaba Estados Unidos en ese entonces es un incentivo para la joven y enérgica Angela que decide regresar a su país natal con ansias de integrarse en la lucha por la emancipación de los afroamericanos y terminar allí su doctorado en la Universidad de California.

Durante los próximos años, Davis se dedicó incansablemente a la lucha de los derechos civiles, al feminismo, la campaña contra la guerra de Vietnam y participó activamente en el Comité Coordinador Estudiantil No Violento (SNCC) y en el Partido de las Panteras Negras. 

Aquel momento de su vida, iluminador y determinante, marcará el rumbo de una existencia revolucionaria, colectiva y política. Su figura se transformó en un símbolo de lucha y resistencia que, hasta el día de hoy, sigue vigente. 

A principios de los 70, Angela Davis fue expulsada, sin fundamento alguno, de la universidad donde dictaba clases y fue falsamente acusada de conspiración, secuestro y asesinato. Conociendo de primera mano cómo funcionaba el sistema judicial para los activistas afroamericanos, Davis decidió darse a la fuga, convirtiéndose en una de “las diez criminales más buscadas” por el Buró Federal de Investigaciones, FBI. Finalmente, luego de vivir dos meses deslizándose bajo las sombras, Angela Davis fue capturada el 13 de octubre de 1970.

Su encarcelamiento desencadenó un movimiento internacional por su liberación bajo la consigna de “Free Angela”—algo que ella misma, en la actualidad, sigue promoviendo como “solidaridad internacional”— que puso en juicio, no a Davis, sino al sistema de justicia estadounidense de la época. 

Gracias al esfuerzo de los diferentes comités que surgieron en más de 60 países y a los gobiernos de los países socialistas, Angela Davis salió libre y absuelta de todos los cargos en 1972.

Su paso por la cárcel forjó una de sus luchas más vigorosas acerca de la abolición del sistema penitenciario el cual, según Davis, es un reflejo y perpetuación de la violencia histórica ligada a la esclavitud y la colonización que persiste no por su eficacia correctiva sino por su rentabilidad.  

Si bien su actividad política y activista siempre ha tenido como eje principal la comunidad negra, considera necesario —por no decir fundamental— vincular la lucha con la interseccionalidad para construir un relato histórico. Es por esta razón que Davis abraza múltiples causas que van desde la lucha LGTBIQ, antirracista, la abolición del sistema penitenciario, el afrofeminismo hasta la lucha por la determinación de las comunidades en La Toma, Cauca, de no abandonar su territorio ancestral. 

A sus 77 años, Angela Davis sigue siendo un agente activo y un faro de conciencia para el cambio y la transformación social. Y lo seguirá siendo no solo para las mujeres de hoy sino para las que seguiremos su lucha mañana. 

Por: Sara Avilez

Dari Cuesta

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