El futuro del cine colombiano: ¿qué pasaría con la nueva reforma tributaria?

abril 30, 2021

Una nueva reforma tributaria presentada al Congreso el pasado 15 de abril tiene preocupados a varios sectores del país respecto a algunos de los puntos que el Gobierno propone en esta nueva, también llamada, Solidaridad sostenible. El sector audiovisual es uno de estos. 

El 17 de abril, la Academia Colombiana de Artes y Ciencias Cinematográficas convocó a una asamblea nacional audiovisual en la que más de cien personas, todas representantes de diferentes asociaciones e integrantes del sector, se conectaron para pronunciarse al respecto de los cambios que se proponen para algunas de las leyes que hoy rigen en la producción audiovisual. 

Andrés Jaramillo y Ómarjavier Umaña, ambos abogados, tuvieron un espacio para explicar de forma clara los tres puntos principales que aparecen en la nueva reforma, que en esencia afectan a:

  1. La cuota parafiscal que pagan las películas estrenadas en salas colombianas.
  2. El estímulo para que los exhibidores pasen cortos colombianos en las salas. 
  3. El estímulo para incentivar la producción de películas en Colombia y fomentar la contratación de empresas colombianas. 

El primer punto propone suprimir el esquema de financiación que viene funcionando desde la Ley 814 de 2003, también conocida como la Ley de cine con la que se creó el Fondo para el desarrollo cinematográfico (FDC) y que es el que recibe el aporte parafiscal de los exhibidores, distribuidores y productores. Para fines prácticos, este recaudo vuelve para el mismo sector cinematográfico y permite que no se tenga que depender del estado. 

Con la eliminación de esta ley el Ministerio dice que busca evitar un impacto en la taquilla, ya que debido a las circunstancias actuales difícilmente se van a ver los mismos resultados del 2019. La idea, según Jaime Tenorio, representante del Ministerio de Cultura de la Dirección de Audiovisuales, Cine y Medios Interactivos, se tratar de asegurar el presupuesto del fondo para siempre, que se logre un incremento del IPC (índice de precios al consumidor) y que no se tenga que depender del recaudo de la taquilla. 

Camila Loboguerrero, en representación de Directores Audiovisuales Sociedad Colombiana (DASC) y una de las primeras mujeres colombianas en incursionar en la dirección de largometraje, resaltó en la asamblea que depender de nuevo del presupuesto nacional sería como regresar décadas atrás cuando las películas del extinto FOCINE (Compañía para el Fomento Cinematográfico) eran enjuiciadas por los políticos del momento. 

Respecto al segundo punto, con el fin de fomentar la exhibición y producción de cortometrajes, lo que se hace en este momento es aplicar un descuento en el aporte parafiscal si dentro de las salas hay exhibición de cortos nacionales. 

Con la derogación del estímulo a los exhibidores y los distribuidores se acabaría la posibilidad de venta y, por tanto, la posible disminución de la producción de cortometrajes. De igual manera, en palabras de Andrés Jaramillo, es probable que “al no tener ninguna obligación frente a la cinematografía nacional (…) también se vea afectado, de manera colateral, la exhibición de obras cinematográficas colombianas en salas”. 

El tercer punto afecta directamente a la Ley 1556 de 2012, la cual se creó con el propósito de incentivar y fomentar la producción de obras en territorio colombiano (tanto cine, televisión y obras audiovisuales en general con la reforma de la ley en 2019): 40% del valor del gasto que se realice al contratar servicios nacionales de preproducción, producción y posproducción, y 20% del gasto que se invierta en transporte, hospedaje y alimentación. 

Es por esta ley que entre 2013 y 2020 se han grabado alrededor de 37 producciones, algunas con actores como Mark Wahlberg y Will Smith, con ingresos netos de más de 5.000 millones. 

Esta ley, que en principio iba hasta el 2022, fue ampliada en el 2019 para ser válida hasta el 2032, con el fin de no solo consumir de manera nacional sino con la intención de poder exportar a cualquier parte del mundo y demostrar lo que se puede hacer en el país. Ahora, de ser aprobada la reforma, esta ley existiría hasta el primero de enero de 2023; a diferencia de la propuesta sobre la Ley 814, sobre la Ley 1556 no hay ningún plan B sobre la mesa.  

Además, se propone en la reforma una modificación al artículo 408 del estatuto tributario. Esto quiere decir que el porcentaje de pago de renta a quienes trabajan en servicios audiovisuales y artísticos tendrían un gravamen adicional del 20%, lo cual afectaría las regalías, las utilidades y el pago de contratación de quienes trabajan en el medio, incluida la publicidad. 

A pesar de que estos puntos principales de la reforma se dirigen al sector audiovisual, temas como el IVA al internet y el aumento de la carga a la retención de la fuente y la prestación de servicios, son solo algunos de los cuales entrarían a complicar la labor y el vivir de no cientos sino miles de profesionales en el país.

Los integrantes del gremio presentes durante la asamblea se mantienen firmes con la idea de conservar la Ley 814. Se mencionó también la necesidad de incluir ciertos componentes como el de género en la política audiovisual y el respaldo a los cortos, sobre todo para el cine indígena y afrocolombiano que, según Carlos Mera, representante de Wida Monikongo, es lo que ha permitido que muchas de sus historias salgan a la luz.

Las inquietudes apuntan hacia el mismo lado, ¿de dónde prevé el gobierno aplicar estas leyes si dice no tener presupuesto para otros gastos públicos y cuál es el verdadero propósito de acabar con el fondo parafiscal cuando es una política de estado que ha resultado exitosa? 

Y aunque todavía falta tiempo para saber si la reforma será aprobada o no, el gremio invita a que la gente se entere y busque conjuntamente el mejor camino para que el quehacer audiovisual en el país crezca y perdure. 

“Así como el año pasado se pudo encontrar un sector desunido, la reforma tributaria, o sea el gobierno, logró reunirnos”. Julio Correal, en representación de ACA, Asociación Colombiana de Actores. 

Por: Laura Silva – Profesional en estudios literarios

Cimarron Producciones

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