La representación: radiografía del cine afro en Latinoamérica

junio 8, 2021

El pasado 25 de abril se llevó a cabo la última entrega de los premios Oscar y como es de esperarse levantó de nuevo varias voces respecto a la diversidad de sus nominados. Se considero la noche de las mujeres, pues un total de 70 fueron seleccionadas y una de estas, Chloé Zhao, se llevó el premio a mejor película con Nomadland, siendo la segunda ganadora de las cinco mujeres nominadas en esta categoría en toda la historia de los premios. 

Por otro lado, desde 1929 cuando se crearon los premios, solo 19 actrices y actores negros han ganado la estatuilla, doce de estas dadas durante el último siglo. Aunque en la última edición estuvieron nominados actores de la talla de Viola Davis, el fallecido Chadwick Boseman y propuestas de denuncia como la de la joven Sophia Nahli Allison, el premio que más resonó fue el de Daniel Kaluuya por su papel en “Judas y el Mesías negro”. 

Somos testigos de que el cine estadounidense ha llevado una evolución cultural y racial por más de 100 años desde la época de la histórica y criticada película de D. W. Griffith Birth of a Nation (1915), pasando por Hattie McDaniel, primera mujer negra en ganar un Óscar por Lo que el viento se llevó, la cual no pudo celebrarlo como sus colegas por las leyes de segregación racial de la época. Debemos reconocer la importancia del movimiento por los derechos civiles entre 1956 y 1969 que se empezó a gestar por el asesinato de Emmett Till en 1955 y la encarcelación de Rosa Parks el mismo año, y que eventualmente permitió que se grabara una película como In the Heat of the Nigth (1967), protagonizada por Sidney Poitier, quien buscó representar en sus papeles la lucha racial, convirtiéndose así en un referente de toda una comunidad. Hasta el día de hoy directores como Spike Lee y Jordan Peele han continuado con el legado, llevando sus críticas a la pantalla grande y haciéndose escuchar internacionalmente. 

La actriz Hattie McDaniel, con el Oscar a Mejor Actriz Secundaria que recibió en 1940. Por aquel entonces los intérpretes secundarios no recibían una estatuilla, sino una placa.

Hattie McDaniel

Imagen de elpais.com

Pero, y si nos vamos un poco hacia el sur del continente ¿qué encontraríamos? En México, Cuba, Argentina y Colombia, por solo nombrar algunos países, se han llevado unos procesos particulares, muy diferentes a los de Estados Unidos, y estos han ido llegando hasta nuestra época en donde las problemáticas parecen seguir existiendo tanto cultural, social y políticamente como en el hacer audiovisual. 

Colombia

Ya desde 1969 se vio un interés por hacer cine en Colombia de la mano de extranjeros. Para Queimada, en la que también participó Marlon Brando, Evaristo Márquez, nacido en San Basilio de Palenque, fue seleccionado para actuar la historia de José Dolores, un hombre en busca de la libertad de su pueblo, convirtiéndose así en el primer afrocolombiano en protagonizar una película. El camino a la fama lo llevó a actuar en cuatro películas más y a extrañar tanto su natal Palenque que prefirió dejar las cámaras por el pastoreo.

Como dice William Martínez, hoy existen más festivales de cine negro que nunca. Hay muestras en las cinematecas del país, hay inventarios bien estructurados, los públicos han aumentado significativamente en las proyecciones de estas películas y se creó el primero consejo audiovisual afro en el país, Wida Monikongo. 

A las salas de cine llegó Chocó (2012) de Jhonnny Hendrix Hinestroza, convirtiéndose en la primera película taquillera realizada por un director negro nacido en la costa pacífica. Entre 2010 y 2017 se estrenaron 196 películas dentro del llamado surgimiento del cine colombiano, y en las que podemos resaltar películas como La playa D.C. (2012) de Juan Andrés Arango, La sociedad del semáforo (2010) de Rubén Mendoza, Siembra (2016) de Ángela Osorio y Santiago Lozano, Keyla (2017) de Viviana Gómez y El día de la cabra (2017) de Samir Oliveros. 

CHOCÓ

Imagen de proimagenescolombia.com

Para Jorge Duque, productor del Festival de Cine Afro Ananse en Cali, el problema en películas como Perro come perro (2008) y El vuelo del cangrejo (2009) de Óscar Ruiz Navaja, es que algunos negros no se llegan a identificar con las historias contadas, que además suelen tener presente temas como el del desplazamiento y la violencia que lo identifica, y se encasilla a los personajes en la exoticidad del folclor y las habilidades deportivas. 

En El vuelco del cangrejo (2009), por ejemplo, algunos habitantes de La Barra, una playa de Buenaventura, utilizan acentos y dichos típicos de Quibdó. Ese tipo de distorsiones, cuenta, desconcertaron a muchas de las personas afro que vieron la película en Cali. “Hubo un choque cultural porque el director no fue capaz de diferenciar ese matiz, que a la vista del gran público no se nota, porque para la mayoría de colombianos, todos los negros hablamos igual”, dice. (Entrevista a Duque por Arcadia)

Si bien históricamente ya se habían realizado denuncias del racismo y la desigualdad que vive la población negra en Colombia, esto se había visto desde la visión blanca o mestiza, por lo que lo logrado por Jhonny Hendrix ha abierto nuevas posibilidades para directores y directoras de cine que buscan contar sus historias desde otros rincones del país. 

Aunque en materia audiovisual han existido avances, es cierto que lo realizado por Hendrix no se salva de la crítica. Para algunos críticos en Chocó se hizo una representación equivoca de la familia negra chocoana, a lo que él responde que la idea era hacer una denuncia al machismo y la minería que rompió las barreras nacionales y encontró un público extranjero que se relacionó con la historia. Para Hendrix existen dos problemáticas aún más necesarias de atacar: la obligada separación del “cine afro” en un país racista que obliga a hacer estas distinciones para sobrevivir y las pocas posibilidades que tienen algunos para acceder a las convocatorias del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico. Esto, sumado a la dificultad de hacer cine en el país, lleva a que las películas se estanquen en los festivales y no lleguen a las salas de cine. 

Al avance es innegable y la producción ha ido en aumento; hay una representación más consolidada de nuevas propuestas por mujeres y hombres afrocolombianos. Sin embargo, nuevamente como dice William Martínez “se corre el riesgo de desaparecer si no se evoluciona”. 

“Más que una realidad, somos una tendencia”, afirma tajante Duque. Le pregunto por qué. Responde que la afrocolombianidad es un tema de moda, alentado por los discursos multiculturales que han enarbolado los últimos gobiernos, y que mientras esté en boga habrá estímulos, becas, ciertas oportunidades. “Pero ¿qué pasará cuando ya no estemos de moda? En ese momento sabremos si solo fuimos una tendencia, si seguiremos casi invisibles, o si somos una realidad”.

México y Argentina 

En dos de los países con una industria cinematográfica consolidada, existe un problema latente: el del desconocimiento de su población negra y la negación de un racismo normalizado. En el primero, históricamente se ha recurrido a ciertos estereotipos. Por un lado, el de la mujer negra que carece de todo aspecto atractivo y que ayuda en casa de una familia blanca, por ejemplo, en Angelitos negros de 1948, en la que además se recurre al blackface que consiste en maquillar a una persona para que su piel se vea más oscura. 

Por otro, como lo dice Itza Varela, se empleó el recurso de las mujeres fiesteras y los músicos que iban con ellas: “la idea de las mujeres negras-afrodescendientes como cuerpos sexualmente disponibles (…); por otro lado, la idea del varón negro-afrodescendiente es la de un ser bohemio, ligado a la música, la sensualidad y la sexualidad”. Estos filmes se fueron más hacia el lado del Blaxploitation o explotación negra, que se puede ver en películas como Fuego negro (1979), que al estilo de película del Oeste narra la historia de un esclavo que se opone a su amo blanco pero que está enamorado de la hija de este. 

La población afro se reconoció constitucionalmente como una etnia que conforma la república mexicana solo hasta 1997, con la creación de México Negro A.C. Para 2015 la población negra era de 1,4 millones, o sea el 1,2% de la población mexicana, y no han sido reconocidos oficialmente como una minoría por lo que no pueden recibir fondos para la cultura y la salud pública. 

Existe una falta de consciencia afuera de la zona de Costa Chica en el estado de Guerrero y Oaxaca, lugar donde se asienta la mayor descendencia de los antiguos africanos llevados como esclavos y donde se desarrolla la película “La negrada” (2018). La historia es la de dos mujeres que son esposas de un mismo hombre. Si bien se logran retratar algunas de las dificultades de vivir, trabajar y moverse en la zona, además del racismo y la violencia intrafamiliar, también se va a la representación de lugares comunes donde la mujer se encarga de las labores domésticas y hombre al descanso.

Nada más lejos de los diferentes mundos de trabajo que se viven en la región Costa Chica y que han sido documentados por los propios activistas, la antropología o el periodismo, ya que se conoce que las actividades productivas en la Costa van desde la agricultura, los servicios turísticos, la cultura, la ganadería o el comercio, incluyendo los ilícitos. (Varela)

Imagen de filmaffinity.com

En Argentina el 8 de noviembre se celebra el día nacional de los afroargentinos en honor a María Remedios Del Valle. En este país la historia ha sido más resumida, puesto que no es sino hasta hace algunos años que se ha empezado a estudiar la implicación de las “categorías raciales” y se ha tratado de eliminar la idea del imaginario colectivo de que los negros, o afroargentinos, no existen. Como explica Federico Figueiras, la palabra negro alude a dos significados: como categoría social negativa y a la persona con rasgos fenotípicos específicos. Mientras que 

Lo afroargentino entendemos, da cuenta y apunta más a cierta idea de herencia de la cultura africana, que traspasa el color de la piel. La afroargentinidad actual defiende la afrodescendencia en este sentido, independientemente de los rasgos fenotípicos. Asimismo, reivindica no solo el legado africano, sino que también reúne a los inmigrantes africanos de las últimas décadas” (Figueiras). 

Hasta entrado el siglo XXI es que es posible encontrar con más presencia una representación negra en el cine, respondiendo así a una búsqueda de las raíces en el país y siguiendo la línea cinematográfica por la que se ha buscado plasmar el pasado histórico de la nación. Encontramos películas como Felicitas (2009) y Revolución: El cruce de los Andes (2010). 

Figueiras reconoce que esta representación ha sido y sigue siendo simplificada. Las actrices y los actores negros nunca han sido los personajes principales, las mujeres se encargan del servicio doméstico y aunque no se cae en juicios de valor negativos hacia los personajes negros, su actuar es generalmente neutro, “benévolo” y dependiente de la clase alta. 

El avance en ambos países en cuanto a la representación en el cine parece pender de un hilo, por lo que se están llevando procesos para inicialmente reconocer que tanto la población afromexicana como afroargentina sí existe y merece tener un espacio en la construcción política y cultural de cada país.

Cabeza de un hombre con uniforme militar

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Revolución: El cruce los Andes

Imagen de milenial.news

Cuba

Pensando desde la dirección, en Cuba las mujeres han tratado de buscarse su propio camino, desmarcándose de los roles comunes como el arte, el vestuario, la actuación. Por la línea del documental, directoras como Sara Gómez intentaron capturar a una población que estaba viviendo la revolución, el machismo y las dificultades de la construcción de una sociedad. Sara dirigió De cierta manera (1974), el primer filme de ficción dirigido por una mujer cubana, y el cual vuelve a buscar la realización personal de una mujer en una comunidad socialista. 

Los ochenta fueron los años de convergencia de varias directoras, en su mayoría feministas, que buscaron abrirse camino en una industria acostumbrada a los hombres, para tratar temas como la violencia de género y las enfermedades de transmisión sexual, todo en medio de una sociedad revolucionada. 

Sara Gómez - Wikipedia, la enciclopedia libre

Sara Gómez

Imagen de femcine.cl

Aunque siguen siendo pocas las mujeres en el medio, las nuevas realizadoras han buscado representar unas realidades que se voltean a ver muy poco, así como lo hicieron sus predecesoras. Daniellis Hernández en el documental Extravío (2007) narra la historia de una mujer negra en Inglaterra quien busca reconocerse frente a sus pares en una ciudad fría y distante. En ese proceso como dice Danae Diéguez “descubre que el desencuentro ha sido la respuesta en el intento de re-significarse en otro espacio físico”.

“Estoy tan extraviada como al principio. Cada rostro negro que veo tiene una historia que no conozco. Descubro que ninguno está tan cerca de mí como yo pensaba. Pero que de alguna manera todos lo están, no basta con parecerse, no basta con tener la misma piel, porque después de tres meses mi piel ya no es la misma y después de tres años quién sabe cómo será”. (Fragmento de “Extravío”)

Otras temáticas recurrentes son la del erotismo femenino, pero un erotismo que exalta la capacidad de la mujer de buscar y sentir placer como sujeto activo en sus decisiones, y la de la violencia en todas sus posibles manifestaciones. Para Dana Diéguez, experta en temas de género, el cine en Cuba fue y sigue siendo macho, varón, masculino; ha sido pensado desde lo que suponen los hombres y busca representar los mismos estereotipos tradicionales de mujer y hombre. Aun cuando encontramos sujetos transgresores representados en nuestro cine, casi nunca verificamos una intención de subversión de modelos hegemónicos patentados por el patriarcado”.

Por: Laura Silva 

Fuentes

  • Acosta Alzate, S. (2019, 8 julio). Cultura afrocolombiana en la pantalla grande. Señal Colombia.
https://www.senalcolombia.tv/cine/cultura-afrocolombiana-en-pantalla-grande
  • Diéguez, D. C. (2012). ¿Ellas miran diferente? Temas y representaciones de las realizadoras

jóvenes en Cuba. Cinémas d’Amérique latine, 20, 150–162. https://doi.org/10.4000/cinelatino.617

  • Figueiras, F. (2017). Acta Académica – Los negros en el cine argentino: un análisis de la

 representación audiovisual de su figura en películas sobre el siglo XIX. Acta Academia. https://cdsa.aacademica.org/000-019/624

Cimarron Producciones

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