La sensibilidad de una mujer que dejó una huella en la escena musical

abril 13, 2021

Eunice Kathleen Waymon más conocida como Nina Simone fue popular por su carrera musical y estilo de vida, el cual la llevo a diferentes escenarios en una época donde eran poco accesibles para nuevas propuestas y en especial para personas afroamericanas. En este espacio de búsqueda, Nina, desde muy pequeña fue educada para tener una carrera musical especializándose en el piano, un instrumento que la acompañó a lo largo de su vida con el que podía expresar lo que muchas veces nublaban sus pensamientos. Nina se acercó al piano gracias a la iglesia a la que asistía su familia, era el centro de atención y allí cautivó la mirada de una profesora de música clásica que quiso tenerla como estudiante.

En esos momentos Estados Unidos pasaba por ciertas estructuras políticas racistas y extremistas, que hacían que la violencia aumentara para la población afrodescendiente. Estos hechos marcaron a Nina en su carrera, ya que su sueño era estudiar en una de las universidades más prestigiosas para músicos, pero no logró un cupo por el hecho de ser una mujer negra y con poco acceso económico. Este rechazo la hizo buscar lugares para tocar música convencional, los cuales la obligaron a cantar y llevar una vida alejada a lo que ella esperaba para toda su dedicación artística.

Empezó una nueva época para los escenarios musicales y la sensibilidad de Nina llegó a diferentes espacios, fueron momentos en los que su fama empezó a recorrer diferentes países, junto con su esposo se esforzaron por hacer crecer su imperio. Este espacio de fama llevó a Nina a ir teniendo cambios personales que ella misma no entendía, a medida que su vida profesional crecía, la personal iba en caída, sus pensamientos autodestructivos y obsesiones la llevaron a sumergirse en una rabia que muchas veces se notaba en sus conciertos.

Esta nueva Nina llena de ira y dolor fueron afectando su salud mental, además de vivir en un matrimonio del cual fue víctima de constante maltrato y abuso psicológico, pero ella continuaba allí en esa relación tóxica y en sus pensamientos que no la dejaban ver todo lo que la rodeaba. Entonces Nina cantaba, pero ya no con la misma fuerza de antes, tocaba el piano, pero ya no con amor, estaba solo como una ficha más para las masas y ella no aguantaba esa presión de ser solo un objeto.

Nina fue una mujer fuerte, con una postura radical que la llevó a conocer diferentes lideres sociales y de derechos humanos que seguían en lucha por abrir espacios para la población afroamericana, estas corrientes políticas acercaron a Nina a ir desplegando su voz y poder en apoyo para su comunidad. Sumándose a esto la rabia que llevaba en su interior, que la hacían ver como una cantante fuera de lo convencional entonces se iba a las manifestaciones, a las reuniones de estudiantes, componía canciones para el movimiento, esto la hacían ser parte de algo tan suyo, que la llenaba, porque ya no era la Nina para las masas sino para ella misma y su comunidad.

Compuso canciones con tanto dolor que aún siguen marcando a nuevas generaciones, ya que atraviesan momentos cruciales históricos para la comunidad en los que nombra hechos, situaciones, acciones y dolores que han marcado la otra cara de un país que esconde la historia del pueblo afroamericano. Este acercamiento político hizo que se le cerraran escenarios y contratos ya que temían por la postura de Nina, empezó una decaída para su carrera y para su vida personal, pero ella siguió tratando de conectarse a su verdadero ser, a su sensibilidad y pasado que la llevaron a establecerse en África, temporada que la llevo a alejarse de todo ese mundo musical, de su matrimonio y familia. Estaba entonces Nina siempre en sus diarios buscando esa mujer que veía en su interior, pero se fueron apagando con el paso del tiempo y de su enfermedad, que la llevo a tener cambios de humor repentinos y estados de ánimo en los ya no podía mantenerse estable.

A pesar de todas estas circunstancias y de esa sensibilidad que le dio el poder de crear canciones aun recordadas, su legado sigue presente, la fuerza de querer trasmitir su dolor y la memoria de su vida han conectado a muchas generaciones, Nina marcó una historia para muchas mujeres que a pesar de llevar vidas difíciles lograron crear nuevos espacios, entonces no solo su fuerza se recuerda sino también la fragilidad que la componían como ser humano.

Para nosotras en Cimarrón es importante seguir recordando estas vidas y llevarlas en nuestro trabajo presentes, por eso también recomendamos el documental What Happened, Miss Simone? De la directora Liz Garbus. Lo pueden encontrar en Netflix.

Karen González

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