Llega la quinta versión de la Muestra Afro de La Cinemateca de Bogotá y el Wi Da Monikongo, con una programación audiovisual, académica y conversacional sobre la afrodescendencia en Colombia. ¿Qué significa tener una muestra afro? ¿Por qué es importante que participen personas negras? ¿Qué es cine afro?. 

Por: Laura Asprilla Carrillo

Inicialmente la muestra estaba en cabeza solo de la institución: La Subdirección de las Artes – Grupos Étnicos del Instituto Distrital de las Artes – Idartes y la Cinemateca de Bogotá. En las muestras anteriores las personas negras brillaban por su ausencia, es decir, participaban personas blancas que hacían trabajo sobre personas y comunidades negras. Salvo por la participación de Jhony Hendrix, el director afro más conocido a nivel nacional e internacional. Las personas negras en la muestra aparecían por los laditos en los conversatorios, antropólogxs, artistas y gestorxs culturales. Pero no había más producciones audiovisuales dirigidas y producidas por personas negras (negras físicamente) más allá del auto reconocimiento.

Mientras esto pasaba en la muestra en Bogotá, por la misma época (2017) en Medellín en el Marco del festival internacional de cine Kunta Kinte, se creaba el Consejo nacional audiovisual Wi Da Monikongo, una red que reúne realizadorxs, directorxs, productorxs y agentes culturales, con el objetivo de conocerse, encontrarse y trabajar en equipo por impulsar la producción cinematográfica afrocolombiana. Esa fue quizás la primera vez que tenían todos la oportunidad de verse frente a frente.

Para la Muestra de cine del 2018, La Cinemateca invitó a un grupo selecto de artistas del campo audiovisual para la muestra de ese año. Entre ese grupo de invitados estaba Liliana Angulo, artista plástica, gestora cultural y miembro del Wi Da Monikongo. Liliana aceptó la invitación y la extendió a todo el consejo para que sus producciones hicieran parte de la muestra. Después de abrir la convocatoria y conectar con realizadores afro en varias regiones del país, esa fue la primera vez que la Muestra afro de La Cinemateca fue verdaderamente Afro y mostraba la diversidad de la comunidad afrodescendiente, negra, raizal y palenquera. Proyectando obras de directores y directoras afrocolombianas de varios territorios del país (Chocó, Cauca, Valle del Cauca, Cartagena y San Basilio de Palenque).

Las negociaciones no fueron sencillas, hubo que desaprender y re definir varios términos, empezando por la palabra “cine”. Si una centra en la definición exacta del “Cine”, con los estándares que esto implica, la mayoría de las producciones que hacen las comunidades afro se quedarían sin ser vistas y contadas en las pantallas. 

Los criterios tenidos en cuenta en la curaduría a la hora de hacer un festival de cine o una muestra hegemónica, no contempla las narrativas características de las personas negras y no contemplan las distintas formas de producción y vinculación de la comunidad en los procesos. Y por supuesto no reconocen que la mayoría de las producciones afro no son hechas con altos presupuestos, sino hechas con las uñas, porque como en la salud, la educación y en todo, las comunidades negras han sido empobrecidas históricamente y esto dificulta el acceso a las grandes financiaciones, y por supuesto las barreras educativas  en las comunidades también los separa de pertenecer a la gran industria del cine. 

Con el objetivo de hacer memoria, educar y transformar imaginarios, los colectivos y empresas afros que hacen trabajo audiovisual en los territorios, alimentan el campo del cine colombiano contando las historias de resistencia, reivindicación y riqueza cultural de estas poblaciones históricamente silenciadas e invisibilizadas.

Este cine afrocolombiano que está emergiendo, da la oportunidad de conocer las historias de las  piangÜeras en el Cauca (mujeres que recogen la piangua), los defensores de la tierra en Tribugá (Chocó), las historias sobre el cabello y los peinados en Palenque, Las fiestas tradicionales en Villa paz (Jamundí), las mujeres pescadoras en San Andrés, las guardianas de los saberes ancestrales, las fábulas fantásticas del Chocó, los violines cáucanos, la animación experimental en busca de reparación, las denuncias de asesinatos a líderes sociales y las memorias del histórico paro cívico de Buena Ventura en el 2017.

Desde el 2017, Wi Da Monikogo se ha fortalecido de tal forma que cada vez son más integrantes, ahora trabajan en equipo y no como islas desvinculadas unas de las otras; y cada año la curaduría de la Muestra Afro demuestra que han crecido profesionalmente, cada vez con mejores producciones y con más impacto dentro del cine nacional.

Esta es una invitación a no perderse este viaje por la cultura y la memoria Afrodescendiente del 19 al 29 de noviembre en las pantallas de la Cinemateca Distrital de Bogotá.

Termino celebrando la revolucionaria oportunidad que tenemos de hacer cine, de contar nuestras historias y mostrarlas en pantalla grande.

¡LAS VIDAS NEGRAS IMPORTAN,

LAS HISTORIAS NEGRAS IMPORTAN,

EL CINE NEGRO IMPORTA!

Laura Asprilla Carrillo

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