¿Qué historias negras llegan a la televisión colombiana?

junio 29, 2021

El pasado 13 de junio se celebraron los 67 años de la primera transmisión por televisión realizada en el país. El invento del que fue pionero el alemán Paul Gottlieb Nipkow, fue traído a Colombia por el presidente Gustavo Rojas Pinilla un trece de mayo de 1954, día en el que se hizo la primera transmisión desde Bogotá, con equipos que se importaron desde Alemania y Estados Unidos, y que dio por inaugurada la televisión con la creación del Canal Uno. 

Si bien la televisión llegó con el propósito de crear una conexión entre el pueblo y el Estado, el gobierno pronto se dio cuenta de que los costos no eran comparables a los ingresos, por lo que las antiguas cadenas radiales y las empresas privadas vieron la oportunidad en esos nuevos espacios para la transmisión de contenido a cambio de un pago. Casi siete décadas después, la televisión ha revolucionado e ido cambiando la forma en que los espectadores se acercan a las realidades propias, del resto del país y del mundo. Sin embargo, al ser manejada por algunos o apuntar a unos intereses particulares, hay imágenes, personajes y representaciones que han quedado relegadas.

De 1959 con las primeras telenovelas “El 0597 está ocupado” y “En el nombre del amor”, ambas de Producciones PUNCH (Producciones Nacionales Colombianas de Hoy) que transmitía su contenido por el desaparecido INRAVISION (Instituto Nacional de Radio y Televisión), hasta 1988, año en el que fue posible ver por primera vez en pantalla con “Los colores de la fama” y “Azúcar” a protagonistas negros. En “Los colores de la fama” se cuenta la historia de un joven que sueña y logra ser jugador profesional de fútbol a costa de los cambios que esto produce en su relación. Mientras que en “Azúcar” se narra la historia de amor prohibida entre el patrón y la sirvienta en los cañaduzales en el Valle del Cauca. Sixta Lucumi, como se llama la sirvienta, tiene conocimientos de magia y brujería por lo que la vida de los hacendados, y sus posteriores generaciones, se complicará al haberla despreciado por el hijo que tiene con el patrón. 

Foto en blanco y negro de un hombre y una mujer

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Imagen de @TelenovelasColombianasGHGP

En el 2016, veintisiete años después, se haría una nueva versión de “Azúcar” con la misma trama, llegando a ser la segunda producción más vista en el país y peleándose el rating con “La esclava blanca”. Si algo tiene en común las telenovelas mencionadas es la continuación de los clásicos estereotipos que se han querido reproducir por décadas: pareciera que atraen a la audiencia y así a los números. Tanto “Azúcar” como “La esclava blanca” se han apoyado en la idea de que están mostrando la tradición, la cultural y la historia de cada región representada. 

Rafael Antonio Díaz, historiador y director del departamento de Historia de la Universidad Javeriana, con estudios de África y esclavitud, defiende en “La esclava negra” el uso del lenguaje, por el que varios espectadores se quejaron, puesto que la violencia representada hacia los esclavos negros era en efecto excesiva, tanto verbal como físicamente. Mientras que Nino Caicedo, uno de los fundadores de la orquesta Guayacán, en una entrevista con Kienyke comenta que la historia es en esencia falseada por la imposibilidad de que una persona española entrara al primer pueblo palenque liberado. 

MAURICIO VARELA ©️Ⓜ️ on Twitter: "Uno de los hitos de la tv colombiana  AZÚCAR. @OscarBorda y Erika Shutlz, protagonizaron la segunda generación de  la saga que contaba la vida de los Soláz

Imagen de Mauricio Varela @MauroVarelaOF

En 1988, cuando el famoso director Pepe Sánchez quiso grabar “Los colores de la fama” se encontró con el problema de dar con actores profesionales, sobre todo con el principal que debía saber actuar y jugar fútbol. Oscar Borda, que no cumplía con lo de ser actor, pero sí sabía de fútbol y de lo que es vivir en condiciones precarias, fue el elegido. En este caso fueron los llamados “actores naturales” los que lograron darle vida a la historia pues según Sánchez “los actores representan papeles muy parecidos a su propia vida y pueden hacerlo con bastante naturalidad”, y según Borda los actores negros “dejarán esta vez esos papeles secundarios de porteros y delincuentes, para pasar a ser protagonistas», como se puede todavía leer en una entrevista de la revista Semana del mismo año. 

Si bien hemos visto salir novelas como “El Joe, la leyenda” de 2013 y “La selección” del mismo año, que, a pesar de las controversias, han buscado narrar la historia de ciertos iconos nacionales sin caer en el estigma tradicional, es claro que existe una problemática en la representación que se ha querido mostrar en dos de los canales más vistos a nivel nacional, Caracol y RCN. 

“En la televisión colombiana blanquean a los personajes negros”, denuncia la libretista Martha Bossio de Martínez, quien escribió algunos de los argumentos que más han captado la atención del público como “La casa de las dos palmas” de 1990 y “Gallito Ramírez” de 1986. En la novela “Celia”, que narra la historia de la cantante cubana Celia Cruz, el personaje de Lola Calvo que está basado en La Lupe, su enemiga artística, fue interpretado por la colombiana Carolina Gaitán, al igual que pasó con la hermana de Celia, Gladys Bécquer y con el mejor amigo de Celia, Carlos Manuel Díaz “Caito”, ambos interpretados por actores mestizos. 

Alias Caito interpretado por Jorge Cárdenas

Imagen de www.13.cl 

Para muchos actores profesionales y televidentes es evidente que no se escriben las historias, o al menos muy pocas, pensando en la representación de los personajes negros en la pantalla chica, si no que muchas veces es el rating o el miedo a la recepción lo que excluye la participación de estos personajes completos y reales, cayendo en la invisibilización o en los lugares comunes, que no siempre son los más completos para dar a entender toda la historia.

Conformando más del 10% de la población colombiana, pareciera que las comunidades negras y afrocolombianas no interactuaran históricamente en el hacer de una nación. Aunque se han visto avances en las producciones audiovisuales, sobre todo en el cine, el porcentaje de directores y actores que se eligen para contar las historias sigue siendo mayormente masculino y blanco o mestizo. Respecto a esto, Caicedo, para la misma entrevista con el portal Kienyke, insiste en que una posible solución a esto la instauración de “una ley del poder legislativo (que) aprueba a que cada novela de televisión tiene que haber un porcentaje de actores negros sin ser discriminada en la misma”.

La apuesta está en que los canales reconozcan el valor de las historias, los actores y los profesionales negros, de la mano de los patrocinadores, quienes deben aprovechar las oportunidades y necesidades desde una visión mucho más descentralizada y enriquecida cultural e históricamente capaz de arrastrar índices altos de sintonía. 

Sobre el fenómeno de “Azúcar” y “La esclava blanca”, Ray Charrupi, director de la organización Chao Racismo que existe desde 2011 y que genera campañas y programas para crear conciencia en ciudades principales como Cartagena, Cali y Bogotá, comenta que aunque “Se está contando una historia y se le debe dar crédito a los canales de hacer un esfuerzo por contarla, lo que sucede es que Colombia es muy nueva para ver este tipo de narraciones. (…) A este tipo de programas les falta concebir una inclusión digna de nuestra raza, no nos gusta vernos como empleadas de servicios. Que si existen papeles que solo lo hagan los negros bueno, toca aceptarlos, pero que no sean tan recurrentes en la televisión”.

Mujer sonriendo con lentes

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Laura Silva Chaparro: soy profesional en Estudios Literarios de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá con estudios de cinematografía en la Ciudad de México. Tengo gran interés por el documental, el periodismo, la crónica y la historia. Mi gran obsesión es la corrección de estilo. 

Datos de contacto: 

laurasilvach00@gmail.com

laura_9408@hotmail.com

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