Una invitación al diálogo con Carolina Rodríguez Mayo

julio 14, 2021

Carolina Rodríguez Mayo, o Carito Mayo como se puede encontrar en su página web y en su Instagram, es una literata y escritora bogotana que ha publicado sus textos en países como México, España, Brasil y Estados Unidos. Y aunque le apasiona la investigación, su verdadero amor está en la escritura de poesía, la cual ha sido llevaba a formatos como el podcast. Los textos de Carolina han sido replicados a través de diferentes portales virtuales, en los que alza su voz para abrir espacios de discusión y de aprendizaje, como su vocación de profesora se lo ha enseñado. 

Consiente del panorama actual respecto al paro, al papel del periodismo independiente y a las necesidades de la sociedad a la hora de reconocer el problema del racismo que existe no solo en Colombia, hablamos con Carolina de esto y de algunas cosas más, buscando indagar sobre su posición como mujer negra cisgénero, escritora y profesora.

L.S.: Para las personas que no te conocen, cuéntanos un poco quién eres, qué haces y cuál es tu papel como activista.

C.R.: Soy Carolina Rodríguez Mayo, estudié literatura con opción en filosofía, tengo una especialización en comunicación multimedia y soy profe. Me gusta escribir poesía y cuentos y tengo un podcast que se llama “Manifiesto Cimarrón”. No sé si me definiría como activista porque me parece un trabajo y una labor muy grande, muy importante y de la calle. Creo que lo que yo hago desde mi escritura y desde el podcast sí es una protesta, es una manera de poner unos temas urgentes a la vista de todos. Mi trabajo en las calles sí está muy interpelado con mi deseo de educar y mis ganas de crear puentes entre las personas y la información, las personas y las instituciones, y cómo poder navegar todo esto que llamamos país. Pero no sé si me definiría como activista, es un titulazo para gente que es muy dura. Yo creo que más que nada me defino como escritora y como profe, por eso sí uso estos temas para hablar, para que todos conjuntamente entremos en sintonía de qué tan importante es el conocimiento y qué tanto poder nos da. 

L.S.: Has escrito para varias publicaciones en línea y de hecho tienes tu propia página donde compartes este contenido. ¿Qué tipo de investigaciones o ensayos te interesan? ¿Cómo crees que lo que escribes está moviendo allá afuera a quienes te leen?

C.R.: Me gusta escribir sobre todo acerca de temas de antirracismo, es lo que más he escrito últimamente. Me parece muy importante porque desde que descubrí el feminismo antirracista me he dado cuenta de cómo el racismo interpela muchísimas de las cosas que nos cuestionamos desde otros lugares como mujeres, como personas. Temas como el machismo, el clasismo y cómo todo está conectado y termina respondiendo a las mismas dinámicas patriarcales que a todos nos hacen subalternos en una u otra medida en un sistema capitalista. Me encanta escribir sobre esos temas, más como un diálogo, porque creo que ninguna de estas cosas son axiomas o están ahí de forma permanente, sino que cambian y lo hacen con las personas y los contextos. Por eso me cuestiono esos temas; pienso en ustedes como lectores en qué piensan y cómo podemos construir desde aquí. Eso en términos de posición política o en cuestionamientos desde las ciencias sociales. 

A nivel de creación literaria, me encanta escribir poesía. Siento que mi poesía está muy atravesada por mi identidad como mujer cisgénero, mi identidad como mujer negra, entonces son cosas que siempre están ahí haciendo ruido. La narrativa sí es más experimentar con el lenguaje, me gusta jugar entonces ¿cómo lo hago desde los cuentos? Me gusta hacer metacosas, por ejemplo, dentro de la narración, hacer que la persona del cuento lea un ensayo, pero ese ensayo es ficticio.

L.S.: Ya que escribes para estas plataformas como Volcánicas y Afroféminas, inclusive nosotras desde Cimarrón Producciones, ¿cuál crees que es el poder o la necesidad de estos espacios, al momento de que dan un lugar a las personas, y sobre todo a las mujeres, de publicar sus opiniones o sus investigaciones?

C.R.: Yo considero que estas plataformas son importantes, primero porque desde dónde se posicionan ya están dejando claro qué tipo de información le van a dejar a los lectores que se acercan y sobre todo qué voces están ampliando. En ese sentido son importantes para personas que están tomando una posición en la que reconocen que siempre han escuchado las mismas cosas en el periodismo, en las columnas de opinión, en las crónicas, en los reportajes, etc. Pero ¿qué pasa con estas perspectivas específicas, con estas miradas de la mujer y la mujer negra?, ¿qué tienen que decir frente a lo que ha sido siempre el dogma? Lo que vemos es un periodismo alternativo muy juicioso, pero por supuesto mostrando cosas que no vamos a encontrar en una Semana, El tiempo o El Espectador. Son cosas desde una mirada muy feminista que da a pensar que hay unas problemáticas que surgen a partir del machismo, de violencias de género, del patriarcado, y la denuncia es a eso: a que hay un sistema más grande siempre detrás de una noticia. Entonces, en ese sentido, son esenciales para nosotras, las realizadoras de contenido, porque ahí podemos realmente mostrar lo que hacemos, cómo nuestra experiencia de vida, que no es para nada descartable, es tanto materia de estudio social como una realidad para mí y para muchas otras.

L.S.: Hablando del periodismo independiente, ¿crees que este tipo de periodismo alternativo busca o debe buscar entrar al dominio de espacios que son ocupados por los medios tradicionales? 

C.R.: Yo como profe siempre primero, en tanto en mi ejercicio de lectora como en el de enseñar a las personas a buscar fuentes y demás, la invitación es bueno veamos cómo estas personas se están posicionando para dar la noticia y qué tan juiciosas y rigurosas son a la hora de buscar su plataforma. Eso, independientemente de que sea un medio alternativo o que sea un medio “tradicional”, porque ya vemos visto que estos últimos se equivocan y es que como ya están en un posicionamiento específico no se disculpan, no hay fe de erratas. Incluso, me atrevería a decir que no hay un mismo rigor que algunos medios alternativos sí se toman la tarea de hacer porque precisamente están construyendo su reputación. Entonces creo que lo primero es verificar qué tan juicioso se está haciendo ese ejercicio investigativo detrás de un reportaje o ver qué experiencia tiene esta persona que está escribiendo detrás de una columna, o sea ver más allá de la pieza. 

Me parece que igual el ejercicio de estar desde fuera de lo mainstream, sino decir que somos un medio alternativo es más que válido y es además una posición política que dice que no estamos comprometiendo nuestras voces. Entonces creo que sí, los medios alternativos, deben quedarse como medio alternativos, justamente porque ya sabemos que los tradicionales comprometen su voz, específicamente en el caso colombiano, están además gerenciados y financiados por poderes políticos específicos. Cuando un medio alternativo dice “soy alternativo” también dice “no me estoy vendiendo, ni estoy sesgado a cierta información solamente porque aquí me pagan”. 

L.S.: Decías en un artículo publicado en la página de Volcánicas que “El paro debe ser antirracista”. ¿Cuál ha sido tu posición, como mujer negra, profesora, escritora, respecto al paro nacional que ya lleva dos meses?, y ¿qué sensación te genera el proceso que este ha llevado hasta el día de hoy?

C.R.: Uno de los móviles más grandes del paro está en Cali y negar que allá la situación está muy atravesada por dinámicas de raza es obtuso. Debemos verlo cómo las personas racializadas de Cali lo narran porque la situación es insostenible y ¿para quién es insostenible?, para las poblaciones afrodescendientes, para los campesinos y las personas de comunidades originarias. En ese sentido el paro debe darse cuenta de que no solo hay dinámicas económicas; no solo es una cuestión de que nos van a cobrar más plata sino de que la gente que está mal por su condición racial y es algo que lleva muchísimo tiempo. 

En Bogotá, Medellín, incluso en Cali, la situación tuvo un punto de ebullición específico que fue hace dos meses, porque ya en las ciudades están diciendo que esto es insostenible, pero Buenaventura, Choco, llevan diciendo eso mismo hace ya más de tres, cuatro años. Lugares donde los acuerdos de paz no se toman en cuenta, y ¿dónde no se toman en cuenta?, en los lugares donde la mayoría de personas son racializadas, en nuestro contexto colombiano, porque todos somo racializados de alguna forma. Estas comunidades voltean la violencia una y otra vez y nada pasa, hasta que ya la gente dijo “no más” y finalmente las ciudades dijeron “oiga, sí, no más”. 

Si en el paro del marco no nos dábamos cuenta de que estas dinámicas raciales en Colombia tienen una profunda afectación en dinámicas de clase y de género, pues entonces estamos haciendo un paro que eventualmente no va a tener los resultados que estamos buscando, sino que pasarán unos parches así para mitigar algunas cosas y volverá a repetirse la misma historia de siempre, de la negligencia estatal frente a las comunidades negras. 

Creo que si el paro no es antirracista y no se da cuenta de cómo el racismo mueve todo lo demás y está atravesando todo lo demás pues nos vamos a enfrentar a los mismos problemas a los que nos enfrentamos hoy por hoy, en algún punto. 

L.S.: ¿Cómo ves lo que está pasando en Colombia, y en Latinoamérica en general en donde está invisibilizado el problema del racismo, en relación con el estallido que hubo el año pasado en Estados Unidos debido a lo ocurrido con George Floyd?

C.R.: Yo creo que el tema de George Floyd golpeó mucho a las personas negras, racializadas y antirracistas, porque uno puede ser una persona blanca o blanco mestiza y decir “no más”.  Fue una manera de comprobar que literalmente me pueden matar por solo salir a la calle. Es de lo más injusto, de lo más arbitrario y ¿qué podemos hacer para que esto no pase y no se replique? Ese suceso tuvo eco en todos los países de este mundo, porque en la mayoría hay una gran diáspora africana, y en ese sentido la gente dijo “esto no puede pasar”. Por lo menos aquí en Colombia la situación ha sido que ya estamos hablando de racismo con todas las letras y ya no estamos tanto diciendo “esto no puede seguir pasando” sino “esto ha venido pasando”. Nunca lo hemos enunciado desde lo que es porque tenemos muy inmerso el discurso del mestizaje y en ese discurso de que todos somos iguales y estamos mezclados se esconden un montón de violencias. 

En Latinoamérica muchas cosas con respecto a la afro descendencia han sido ocultadas o erradicadas. En los planes nacionales, cuando ya las independencias se dieron, la idea era blanquear el continente y muchos países se agarraron de eso. Pero al menos lo que se está dando en Estados Unidos y el crecimiento de la supremacía blanca, con respecto a cómo están usando los medios, le hizo a la gente decir “si no paramos estos nos va a pasar lo que pasó en el capitolio en Washington o nos va a pasar lo que pasó con George Floyd, con Breonna Taylor” que es estar expuesto en su propia casa por el hecho de ser negro. La respuesta es que también ya ha pasado, solo que no lo hemos visto. 

Creo que esa es la respuesta de Latinoamérica respecto a lo que pasó en Estados Unidos, que ellos igual son un gran referente de cómo luchar contra el racismo y por sus derechos. Los afroamericanos sí tuvieron este tema de la segregación y de crecer como comunidad, acá la segregación es una cosa más regional y de clase. Entonces por eso ese sentido de comunidad se ha visto más fuerte a partir de los noventa, el auto reconocerse como negro, como afrodescendiente y lo que esto significa, también ver que desde ahí hay unas cosas sumamente violentas por tu fenotipo, por tu cultura.

L.S.: Para terminar en una nota más alta, recomiéndanos algo para leer, de pronto alguno de tus poemas, y ya que recién se termina el mes del orgullo, algún libro que tengas en mente.  

C.R.: Les recomiendo un ejercicio muy chévere que es escucharlos, si los quieren leer también están en mi Instagram, pero escucharlos me ha parecido super bonito. Hay un podcast que se llama “Gente que lee cuentos”, ahí hay tres poemas míos: “Carnimal”, “Sueño salvaje” y “Aguardiente y matarratón”. Me parece super chévere poder estarse tomando un cafecito escuchando el podcast y los poemas recitados por otras personas. Igual si los quieren leer están en mi página en la sección de poemas o de cuentos. Y les recomiendo “Chapeo” de Johan Mijail, es una persona trans de República Dominicana que tiene una mente brillante, y “Chapeo” es también una forma de entender cómo el caribe funciona a través de estas dinámicas de la identidad de género y de antirracismo. Vino hace como cuatro meses a Bogotá al lanzamiento de su libro, entonces ya debería estar disponible en las librerías, super recomendado.

Redes de Carolina: 

http://www.caritomayo.com/ 

Instagram: @caritomayo

Mujer sonriendo con lentes

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Laura Silva Chaparro: soy profesional en Estudios Literarios de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá con estudios de cinematografía en la Ciudad de México. Tengo gran interés por el documental, el periodismo, la crónica y la historia. Mi gran obsesión es la corrección de estilo. 

Datos de contacto: 

laurasilvach00@gmail.com

laura_9408@hotmail.com

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